Sacando el cuerpo

Por: Mario Morales
Vuelvo sobre el tema de libertad de expresión y protección a periodistas, porque ilustra la suerte de los derechos humanos en este país de “sacacuerpos”, donde todos hablan sin que nadie oiga. (Publica El Espectador)

En su lúcida columna de este domingo, la periodista Salud Hernández pide que “escuchen y protejan a los Ramírez”, esto es, a periodistas y campesinos en riesgo, en estos tiempos de “exaltación de los matones”. Esa petición incluye entre sus destinatarios al general Óscar Naranjo, como ariete del equipo reeleccionista de Santos.

¡Más que suficiente!

¡Más que suficiente!
Por: Mario Morales
Era de esperarse. Tristemente. Con el ambiente de guerra sicológica reinante la profecía se está cumpliendo. (Publica El Espectador)

De la artillería verbal, descalificadora y violenta a los hechos había un trecho muy pequeño como lo demuestran los asesinatos de periodistas y servidores públicos, los planes para atentar contra la vida de otros y las creciente amenazas de todo tipo.

Cuestión de apellidos

Por: Mario Morales
No estamos, hasta donde se sabe, en feria. Hay que recordarlo, no vaya y sea que ahora cada uno quiera ponerle su apellido a la paz. Hasta donde está entendido, el proceso de paz es uno, liderado por el Gobierno que ganó las elecciones y que hasta ahora ha tenido el coraje de jugársela por el fin del conflicto. (Publica El Espectador)

Los demás son pataleos de ahogado, megalomanía o estrés que, según las últimas investigaciones médicas, es causa esencial de la desmemoria.

No en vano

Por: Mario Morales
Es parte del precio que hay que pagar. Porque no faltará quien diga que la malhadada columna de un exministro de Estado (la de Fernando Londoño en El Colombiano hace siete años y que ha vuelto a circular en redes sociales) pidiendo “resucitar el elemental ideario de Carlos Castaño”, es parte del ejercicio de la libertad de prensa, con todo lo que ello implica. (Publica el Espectador)

Serenidad y sinceridad

Por: Mario Morales
Sí. Lo que hace falta es serenidad, como lo dijo Humberto de la Calle, jefe negociador del Gobierno en La Habana. (Publica El Espectador)

Por cuenta del desespero, que no falta de carácter como dice (imagínense) Pachito, ni estrategia política como trataron de descifrar en vano los exégetas de la política nacional, el país se enteró, con la patraseada de alargue del período presidencial, que al Gobierno no le cuadran las cuentas, que perdió el timing de las conversaciones y que el futuro del proceso está en la cancha de la guerrilla.

Oposición: ¿miedo o desquite?

Por: Mario Morales
Como si no fuera suficiente con los alaridos de los espíritus errantes de pastranas, uribes y samperes, crecen las incorporaciones a la legión de zombis que quieren regresar del “más allá” político para tratar de expiar sus culpas por lo que hicieron y dejaron de hacer.

Y esa marcha ¿para qué?

Por: Mario Morales
Esa era la pregunta, ora ingenua, ora malintencionada, de quienes miraban boquiabiertos en la tele o en la calle esa palpitante movilización de ayer. (Publica El Espectador)

Las explicaciones podrían abarcar los pensamientos de los centenares de miles de marchantes que se quedaron sin garganta para tener voz en la marcha; y los de quienes se quedaron en sus casas y oficinas a la espera de que la gente no saliera.

Esa movilización era clave para bajar de las pancartas y de las consignas una verdad de a puño: Que la paz no tiene dueño, si los dueños somos todos.

Un botón de optimismo

Por: Mario Morales
Algo está pasando. Permítaseme un poco de optimismo en estos tiempos de desmemoria. Pareciera que los están viendo, que se están haciendo ver. (Publica El Espectador)

Tienen el nombre de las víctimas, de los desadaptados, los olvidados. Parecían condenados a no aparecer porque no eran dignos del reino de la estética mediática, de la política y hasta de la eclesiástica.

Apariencia y oportunismo

Por: Mario Morales
Sí, duele, pero no sorprende el bajo nivel de discusión que los antagonistas le plantean al actual proceso de paz. Esos ladridos son otra prueba fehaciente de que las conversaciones cabalgan. (Publica El Espectador)

Falta de oficio

Por: Mario Morales
No recuerdo que haya habido (tanta) sensibilidad cuando la tele mostró a Carlos Castaño, vestido al estilo de Ricky Martin, para limpiarle su imagen guerrerista. O cuando Mancuso, Báez e Isaza se presentaron en vivo y en directo desde el Congreso para exigir que no les dieran cárcel.
(Publica El Espectador)

Basados en hechos reales

Por: Mario Morales
Sí, sí tenemos relatos de Nación. Espejos rotos que nos ayudan a vernos como somos, qué ocultamos y cómo queremos ser narrados. Que no los celebremos, o que lo hagamos de manera solapada, encubierta o vergonzante, es otra cosa.
(Publica El Espectador)

Garantes, bomberos, alfiles...

Por: Mario Morales
La prueba de que las conversaciones de paz sí han avanzado en La Habana es la necesidad de garantes de que lo que está siendo acordado sea viable y real.
(Publica El Espectador)

Mundos peores

Por: Mario Morales
Estaba libreteado. Había un mundo peor que el de la Comisión Nacional de TV, ese del clientelismo y el despilfarro. Y lo estamos viviendo.
(Publica El Espectador)

La inoperancia de la Autoridad Nacional de TV no sólo congeló la TV abierta y especialmente la pública, sino que deja cada día pérdida neta ante el avance arrasador de la que llega por cable, suscripción e internet. Terreno irrecuperable.

Ligereza y retórica

Por: Mario Morales
Asombra la ligereza con la que el Gobierno maneja el tema de derechos humanos.
(Publica El Espectador)

Fuera de concurso

Por: Mario Morales
Y pasó desapercibida. Una aseveración como la que hizo el director de Planeación Nacional, Mauricio Santa María, de que “nuestra cifra de creación de empleo es la más alta del mundo”, debe dejarnos como seguros candidatos, bien al premio Nobel de Economía o al concurso (ese sí nacional, para ser un poco más modestos) de exageraciones.
(Publica El Espectador)

Claro, se resguarda en la muy particular metodología colombiana que parte, como si fueran lo mismo, de una pretendida sinonimia de ocupación con empleo digno, permanente y justamente remunerado.

Siempre prematuros

Por: Mario Morales
Quizás tengan razón quienes dicen que fue el comentario de Enrique Santos el que sacó de su estado de latencia muchas ambiciones políticas a nueve meses de la inscripción de candidatos y a 13 de las elecciones legislativas, como antesala a las presidenciales de 2014, y el que haya azuzado las críticas a las Farc para acelerar los diálogos, cosa que se logró si uno ve cómo la guerrilla ha comenzado a defender el proceso.
(Publica El Espectador)

Y sigue la cuenta

Por: Mario Morales
Después del exorcismo fruto de la desconexión por las festividades, era temprano en el año para sentir esa vieja frustración que cuestiona el patriotismo y la fe en lo que viene.

(Publica El Espectador)

Pero las cifras de Medicina Legal sobre homicidio de niños, la impunidad por el fraude a la DIAN, el carrusel de testigos en el caso Colmenares y la decepción porque no se amplió la tregua unilateral de la guerrilla terminan por doblegar los más firmes propósitos del naciente año.

Pero que cumpla

Por: Mario Morales
Que hacer oposición es más fácil, o menos difícil, que gobernar —como lo están comprobando los funcionarios de izquierda de este país—, también lo saben el expresidente Uribe y sus alfiles. No es sino escuchar a Pacho Santos o a Fernando Londoño dándole palo al presidente Santos.
(Publica El Espectador)

Apatía e incredulidad

Por: Mario Morales
Hace rato se nos escapó la verdad verdadera, como está en boga decir. Enfrentarse al acontecer diario es como meterse en una nube tóxica en la que todo es posible a la vez, menos el acceso a las certezas.
(Publica El Espectador)

O ¿hay peor contaminación que ese insensato e inane agarrón de Santos y Uribe en medio de mutuos señalamientos que van del rufián al canalla, y que riñen con las responsabilidades que la población les otorgó? Ya no se trata de creer en uno u otro, sino de lamentarse por ellos.

Sí, crecimos

Por: Mario Morales
Puede que los indicadores económicos decayeran al final de 2012, que creciera el descreimiento en cifras de desempleo o de locomotoras de la prosperidad, y hasta que se recuerde que nuestro himno, según The Telegraph, es el sexto peor del mundo…
(Publica El Espectador)
Pero nada de eso incidió en las posiciones de vanguardia que ocupó nuestro país en mediciones de nuestro inveterado estado de felicidad y de la inefable buena vibra nacional.



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